Van Johnson: el tímido extrovertido
Por Valvanera Gómara Ruiz
Érase una vez un actor tan tímido tan tímido que tomó por costumbre llevar siempre calcetines rojos a todas las reuniones sociales a las que debía asistir. Con ello, buscaba romper el hielo sin tener que dar el primer paso, llamar la atención con la esperanza de que alguien se le acercase y entablase con él una conversación que lo hiciera sentirse cómodo. La estrategia le funcionó tan bien que los calcetines rojos se convirtieron en su sello personal. Van Johnson se convertiría en estrella en la década de los años 40, participando en películas tan recordadas como El motín del Caine, A 23 pasos de Baker Street o Fuego en la nieve.
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| 1. Van en una imagen promocional |
Charles Van Dell Johnson nació en Newport (Rhode Island) en agosto de 1916. Su primer contacto con el mundo del espectáculo fue el circo y el cine. Por este último sintió pronto una gran predilección que lo llevó a pasar largas horas sentado en las butacas del cine local:
"Yo solía mirar alrededor del público, y veía los rostros de las personas que conocía tan bien, pero no parecían para nada las mismas". Chicas que eran sencillas y poco interesantes en la escuela, hombres que eran gruñones y hoscos en la calle, mujeres que parecían cansadas y agotadas de trabajar (...), todos ellos se veían más felices y más vivos en el cine. "Casi podía sentir cómo se habían olvidado de sus propias vidas y problemas, y quizás hasta de la propia estrechez de su existencia; cómo, por un rato, se dejaban llevar y podían vivir mucho más, muchas más vidas" (...). "Yo solía volver a casa [del cine] pensando en lo increíble que debía ser hacer que otras personas se sintieran bien".
Pero aquel niño
que deseaba hacer feliz a la gente, anhelaba afecto. Abandonado por su madre a
la edad de tres años y criado por su austero y estricto padre, Van creció
tímido, soñador y solitario. Sin embargo, en su predisposición natural hacia el
arte encontró un gran consuelo. Fantaseando con codearse con sus ídolos
cinematográficos (Spencer Tracy y Greta Garbo), tocando el violín en una
orquesta, tomando clases de baile y disfrutando de las lecciones de pintura en
el instituto, Van pasó parte de su infancia y adolescencia hasta que, a la edad
de diecinueve años, decidió poner cimientos sólidos a sus sueños, al mudarse a
Nueva York para encontrar trabajo como bailarín.
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| 2. Van junto con Gene Kelly en la película musical Brigadoon. |
En Nueva York, acabó
consiguiendo trabajos que oscilaron desde cantante y bailarín en espectáculos
de variedades hasta chico del coro. Viajó por primera vez a Hollywood para
rodar la versión cinematográfica del musical de Broadway Too Many Girls,
aunque no fue hasta recibir la llamada de la Warner Bros. cuando por fin se
asentó en las faldas de las colinas angelinas. Su deseo de escalar hasta la
cumbre del panteón cinematográfico estaba cada vez más cerca, pero en los seis
meses que estuvo contratado por la Warner tan solo consiguió grabar una
película y que le tiñeran el cabello de negro. El juvenil, rubio y pecoso Van
no encajaba con el género de películas al que estaba acostumbrado el estudio,
el cine de gánsteres.
La oportunidad
le llegó cuando estaba a punto de renunciar a sus sueños. La actriz Lucille
Ball le presentó al jefe de talentos de la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) y, a
partir de 1942, Van comenzó a enlazar papeles que le dieron una cierta estabilidad
en el mundo de la actuación. Sin embargo, el destino le tenía guardada una
paradoja. En 1943, cuando comenzaba a grabar con su ídolo Spencer Tracy A
Guy named Joe, Van sufrió un accidente de tráfico que lo dejó con el cráneo
fracturado, entre otras severas lesiones. El accidente llevó a los directivos
de la MGM a plantearse despedir a Van de la producción, pero los dos actores
principales, Spencer Tracy e Irene Dunne, rechazaron la propuesta. Van trabajó
duro para recuperarse cuanto antes y poder así retomar el rodaje. El
estreno de A Guy named Joe fue un éxito rotundo que puso las bases para
la futura carrera de Van.
| 3. Un fotograma de A Guy named Joe, con Van y Spencer Tracy. |
El accidente que
lo había dejado postrado durante meses lo liberó de servir en el ejército, una exención que le permitió
convertirse fulminantemente en una verdadera estrella juvenil durante la II
Guerra Mundial. Curiosamente en los años que duró la contienda y parte de la
posguerra, Van interpretó a numerosos soldados (Thirty Seconds Over Tokyo,
Thrill of a Romance, High Barbaree), tantos que, cuando el
sistema de estudios se desplomó y éste dejó de trabajar para la MGM, el actor llegó
a decir con ironía: “He estado en todas las ramas del ejército. Finalmente he
reunido los puntos suficientes para poder irme”.
Su popularidad,
que él explicó que se debía a su aspecto de tipo familiar, lo llevó a conocer a
todas las celebridades hollywoodienses del momento (Marlene Dietrich, Gary Cooper,
Katherine Hepburn, Joan Crawford, Gene Kelly), pero también, para un
introvertido empedernido, supuso un precio. La fama implicaba una exposición
que disfrutaba, pero que también lo intranquilizaba. “A veces conducía
alrededor de la manzana tres o cuatros veces antes de reunir el coraje
suficiente para entrar en una fiesta”.
A finales de los
años 40, convergieron varios factores que condicionaron la fama de Van. El final de
la guerra, el progresivo declive del monopolio de los estudios y la mala publicidad
derivada de su controvertido matrimonio con la mujer del que fuera su mejor
amigo, lo obligaron a buscar dar un nuevo impulso a su carrera. Aun con todo,
en este periodo de finales de los 40 y principios de los 50, participó en
notables producciones; un drama político dirigido por Frank Capra, State of
Union, donde demostró saber actuar con gran sutileza si se le
presentaba un buen guion; In The Good Old Summer, una comedia musical
protagonizada junto a Judy Garland que retomaba el argumento de The Shop
Around the Corner; y una de las películas bélicas sobre la II Guerra
Mundial más veneradas por su humanidad y realismo, Battleground.
La década de los
50 le reservó también personajes para recordar. Un consecuente oficial de la
marina en The Caine Mutiny, un periodista que aspira a ser escritor en
The Last Time I Saw Paris, un consumado novelista en The End of The
Affair y un dramaturgo ciego con aires de detective en 23 Paces to Baker
Street, fueron los papeles de los que más se enorgullecerá cuando
reflexione más tarde sobre su carrera cinematográfica.
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| 4. Van y Elisabeth Taylor en The Last Time I Saw Paris. |
Su último año de contrato con la MGM fue 1954. Algunos intérpretes como Lana Turner permanecieron algún tiempo más para comprobar que, ir a la MGM durante el ocaso del sistema de estudios, era como ir a “trabajar entre ruinas”. Van, a diferencia de otros actores y actrices, que renegaron de la presión y el control que ejercieron sobre ellos los estudios hollywoodienses, destacó siempre el lado positivo de la experiencia, aunque si bien es cierto lamentó lo dependiente que se había vuelto a sus cuidados: “Fueron años geniales, pero no me prepararon para afrontar el mundo exterior”. A este introvertido que se escondía en la extroversión, la MGM le proporcionó un mundo de fantasía, creándole una identidad en la que refugiarse, aquella de chico alegre, abierto y amable. Pero, mientras sus compañeros de rodaje destacaban su jovialidad y el público disfrutaba de su carisma y fotogenia, en realidad Van tenía una personalidad mucho más compleja, que, con recelo, procuraba mantener alejada de la fama.
En 1957, Van se
estableció en Europa con su mujer, hija e hijastros, alegando que estaba harto
de Hollywood y de que lo encasillaran. No obstante, sus intentos por encontrar
papeles diferentes de los que acostumbraba interpretar no tuvieron los
resultados de taquilla esperados. Con su carrera en la cuerda floja, Van empezó a aceptar todo tipo de ofertas, un hecho
que lo llevó de nuevo a los escenarios. Pese a que las actuaciones en vivo le
daban pavor debido al pánico escénico que sufría, con el musical The Music
Man cosechó críticas muy favorables y, a partir de la década de los 60 y
sobre todo de los 70, fue poco a poco decantándose por las tablas y por breves
apariciones televisivas, en detrimento de sus cada vez más espaciadas
participaciones en el cine.
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| 5. En The Music Man. |
Van lamentaba con
resignación la deriva que había tomado por aquel entonces el mundo audiovisual.
Le apenaba la perdida de la inocencia, aquella candidez que había caracterizado
a muchas de las películas de su época en la MGM, y manifestaba su desinterés ante la
normalización del lenguaje vulgar, la violencia y los desnudos en el cine, bromeando con sorna acerca de que no podía esperar a que “el péndulo de la historia se balanceara de nuevo
hacia la época victoriana”. El mundo del cine en el que Van se crio y se formó,
había quedado reducido a un recuerdo en los pliegues del tiempo y él, pese a aceptar las nuevas reglas del juego cinematográfico, parecía resistirse a olvidarlo.
Los años 60 fueron
los años en que se consumó su divorcio, así como la década en la que tuvo que someterse a dos operaciones
quirúrgicas debido a un cáncer que padecía. Sin embargo, su mentalidad positiva
lo ayudó a sobrellevarlo. “Estaba convencido de que iba a sobrevivir (…). Esta
no iba a ser la manera en que todo iba a acabar. Tenía tantas cosas por hacer”.
Una alegría de vivir, un amor por la vida que reflejó en los coloristas cuadros
que se dedicó a pintar durante décadas. Aunque su vida personal distara mucho
de ser precisamente alegre (las relaciones con su familia serán cada vez más frías, convirtiéndose en un hombre cada vez más retraído), él siempre
mantuvo una apariencia risueña y optimista de cara al público, y se jactó de
vivir la vida al máximo. “El mejor de los tiempos es el ahora” (…) “Yo tengo
que ver algo bello cada día, aunque sea ver a un niño mirando un juguete en una
ventana”.
En 1985, ya
asentado en Nueva York, Van alcanzó cierta notoriedad al aparecer en la
película de Woody Allen The Purple Rose of Cairo, pero sobre todo al
coprotagonizar el musical de Broadway La Cage Aux Folles. No obstante,
para cuando esto suceda, la modernidad ya lo habrá sobrepasado; Van estará cada vez más interesado en las actuaciones en vivo, que le ofrecían una
respuesta inmediata y cálida de sus leales seguidores. “Pararé de actuar
solamente cuando me atropellen con una excavadora”, dijo una vez un Van que no
se planteaba el retiro, pese a que progresivamente se estaba quedando sordo,
viéndose a menudo obligado a leer los labios de los compañeros y compañeras
intérpretes con los que actuaba.
Van Johnson
nunca recibió una nominación al Oscar, pero deseó interpretar a Bick en Giant
y rechazó el papel protagonista en la serie The Untouchables, aquella en
la que luego se inspirará De Palma para hacer una película memorable. Van
Johnson, el de la sonrisa perenne, que en otra vida le hubiera gustado ser
escritor, pero nunca quiso escribir sus memorias por resultarle demasiado
“traumático” desandar las baldosas que formaban el camino de su vida. Van
Johnson, quien rechazaba la nostalgia, pero miraba el pasado cinematográfico con complacencia,
ese mismo Van, el tímido que se escondía en la extroversión, mezcla de alegría de vivir y sonrisa por descifrar, murió en una
residencia de ancianos en Nyack en 2008 a la edad de 92. “Una de las estrellas
más admiradas y menos comprendidas del mundo”, cuyo legado cinematográfico es fácil de rastrear, no así su personalidad, que resultaría injusto y temerario simplificar.
Este artículo se
ha basado fundamentalmente en la biografía de Davis (2001), así como en entrevistas concedidas por el propio Van Johnson y disponibles online:
·
American
Masters. (1999, noviembre 11). Lucille Ball: Finding Lucy – Interview with
Van Johnson [Video]. Recuperado de https://www.pbs.org/wnet/americanmasters/archive/interview/van-johnson/
· Davis, R.L. (2001) MGM’s Golden
Boy. University Press of Mississippi.
·
The
Bobbie Wygant Archive (2020, junio 10). Van Johnson - Bobbie Wygant Archive [Vídeo].
Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Q8D-hTT0g2k&list=LL&index=3
·
The
Bobbie Wygant Archive (2020, julio 22). Van Johnson 1987 - Bobbie Wygant
Archive [Vídeo]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Nq0FBZzhYB0&list=LL&index=6
·
The
Bobbie Wygant Archive (2020, agosto 25). Van Johnson 1988 - Bobbie Wygant
Archive [Vídeo]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=znjJPyEB2-M&list=LL&index=2






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